18 de Agosto del 2021

COVID-19 y corazón: cuáles son las secuelas que más se observan y la importancia del chequeo post coronavirus

Mucho se habla del impacto del virus SARS-CoV-2 luego de la fase aguda, pero cuáles son las consecuencias a nivel cardíaco. Expertos de la región pertenecientes al grupo científico Estudios Clínicos Latino América (ECLA) compartieron su visión con Infobae

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Se sabe que algunas personas que padecen COVID-19 permanecen con secuelas de la enfermedad algunos meses después del alta epidemiológica. Es lo que los especialistas dieron en llamar COVID prolongado, long COVID o síndrome post COVID.

Y como casi todo desde el inicio de la pandemia, son el tiempo y las investigaciones los que pueden dar respuestas a los interrogantes que plantea la enfermedad causada por el SARS-CoV-2.

Mucho se habla del impacto del coronavirus luego de la fase aguda, pero poco se abordan las consecuencias a nivel cardíaco. Según un reciente estudio publicado en la Red JAMA se encontró que habían pasado 79 días desde el diagnóstico de coronavirus hasta que un grupo de personas recuperaron su frecuencia cardíaca normal en reposo.

Según vieron los investigadores, "una de cada seis personas que sufrieron COVID-19 enfrentará latidos cardíacos irregulares y niveles reducidos de energía durante al menos cuatro meses después de experimentar sus síntomas iniciales".

Entonces. ¿Cuáles son las secuelas en el corazón de pacientes post COVID-19?

 

En diálogo con Infobae, el cardiólogo Andrés Orlandini, director de ECLA junto al cardiólogo Rafael Díaz, manifestó: “Aunque el coronavirus afecta principalmente al sistema respiratorio, conocemos que también puede producir afecciones en el sistema cardiovascular”.

Muchos de los síntomas que se presentan en esta enfermedad están ligados al daño que produce el virus en el endotelio que es una lámina fina que recubre los vasos (arterias y venas por dentro) y que esto puede producir trombos que disminuyen el aporte de sangre a los tejidos lo que produce complicaciones en varios órganos”, añadió.

En relación al sistema cardiovascular, sabemos que los pacientes con afecciones previas sufren más complicaciones con el COVID por lo que tienen peor pronóstico. En este punto y según Orlandini, el primer problema que se presenta en estos pacientes es, que por miedo al contagio, los pacientes con afecciones cardiovasculares pre-existentes dejaron de acudir regularmente a sus controles, y por lo tanto muchos sufrieron descompensaciones. “Más aún cuando tenían un ataque cardíaco, se demoraban en asistir a los centros de atención y por lo tanto llegaban en peores condiciones, por lo que se observó en todo el mundo, un aumento de las complicaciones y en la mortalidad de los pacientes que se internaban por causas cardiacas”, precisó.

Pero dejando este compromiso indirecto, alertó: “el virus puede comprometer en forma directa al corazón y a los vasos. Esto lo lleva a cabo de dos maneras, una ingresando en las células dañándolas, y otra debido a la respuesta inmunológica que produce el virus en el organismo (tormenta inflamatoria). Estos mecanismos, que en principio se producen como defensa, al ser exagerados, termina atacando y dañando a las células”.

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